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Miami Heat; misma historia con final felíz...


Resultaba imperativo para el Miami Heat regresar de Oklahoma con al menos 1 victoria.

Después del traspié sufrido en el primer encuentro de la serie final cuando el Thunder le pasó por encima a un Miami que deslumbró en la primera mitad en parte gracias al nerviosismo y temor a lo desconocido (una Final NBA) de los locales, rescatar ese triunfo era la ‘tabla de salvación’ anímica de los floridanos.

Finalizados los primeros dos encuentros la serie se encuentra igualada a 1 juego por bando, sin embargo la similitud en el desarrollo de ambos desafíos en líneas generales no deja de llamar la atención; el Miami Heat comenzó con paso demoledor y los locales reaccionaron en la segunda mitad..

En el triunfo de Oklahoma 105-96 durante el primer juego hubo tanta “tela por cortar” como en la victoria 100-96 del Miami Heat.

Los pupilos de Spoelstra finalizaron el primer cuarto cl día martes con ventaja 29-22 en tanto que ayer esa ventaja fué de 27-15. Ahora, si consideramos que la reacción de Oklahoma en la segunda mitad fué bastante similar en ambas ocasiones, numéricamente hablando la ‘pequeña’ diferencia es que en dicho período el Thunder le sacó una ventaja de 22 puntos en el primer juego y solamente 8 en el segundo...

Si bien es cierto los jugadores son los que protagonizan los partidos, definitivamente los estrategas son los que ponen los 'puntos sobre las íes’ y corrigen el curso de los encuentros. En ese aspecto Scott Brooks, director técnico de Oklahoma, le dió una pequeña lección a Eric Spoelstra al saber contrarrestar la ofensiva miamense y dar vuelta al marcador con más defensa y una dinámica ofensiva donde la figura de Kevin Durant resaltó en todo su esplendor (36 pts.) secundado por su socio Russell Westbrook (27 pts.).

Para el segundo juego, Eric Spoelstra no pareció haber aprendido la lección totalmente, especialmente en la segunda mitad, a pesar de ello los dos puntos sustanciales que marcaron la diferencia del primer al segundo juego es que el Heat –con la estrategia ofensiva creada por el propio Spoelstra- logró establecer una diferencia mucho mayor en el marcador al principio del encuentro y las variantes saliendo del banco con una mayor presencia tanto en lo defensivo como en lo ofensivo con un Norris Cole que le dió un inesperado movimiento al balón que los locales no descifraron acertadamente. El mismo Cole y Haslem fueron muy efectivos al momento de darle un “respiro” a Wade, Chalmers y Bosh lo que facilitó el arresto físico de éstos hacia el final del juego. Claro, Oklahoma volvió a ser la misma tromba que fué el martes, solamente que en esta ocasión la cuenta de ahorro del Heat estaba un poco mejor nutrida, además con un Chris Bosh atrapando rebotes cruciales y la determinación de un Lebron James de no repetir la misma historia del juego anterior. A decir verdad, la historia se repitió, salvo que esta vez afortunadamente para Miami el marcador fué diferente…

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